Alex Mercer: "la tengo más grande que todos."

Un integrante de los X-men llevado al extremo y bajo la influencia de anabólicos dentro de un GTA con cheats activados desde el inicio pero donde no podemos robar autos. Sí, se dijo bastante esto en algunas reviews pero eso no quita la pequeña cuestión de que Prototype es uno de los juegos más divertidos que han salido en los últimos meses. Y eso no es chiste.

No recuerdo muchos juegos en los que de movida nuestro personaje sea tan poderoso como lo es Alex Mercer, el protagonista de Prototype. Ni bien arrancamos el juego podemos hacer practicamente todo lo que se nos ocurra, arrasar con los cientos de enemigos y soldados que nos atacan (y que no también) casi sin pestañear, llevándonos en el camino cientos de inocentes, autos, árboles, etc en el proceso, pero sin recibir ninguna penalización por esto. Y como si esto fuera poco recorrer la isla de Manhattan A PIE o volando sin necesidad de vehículos en cuestión de un par de minutos. Aunque también está bueno subirse al pico del Empire State y zambullirse en la calle sin miedo a quedar estampado cual figurita en el suelo. No puedo pedir más.

"No lo envuelvas, gracias, me lo llevo puesto"

El juego nos recompensa no sólo haciéndonos sentir muy poderosos todo el tiempo, sino que además tenemos la chance de ampliar nuestros poderes al conseguir puntos de experiencia, que se consiguen practicamente por hacer cualquier cosa, si bien los conseguimos más facilmente destruyendo grandes enemigos y completando misiones. Ver la lista de mejoras sólo nos empuja a más a tratar de conseguir puntos ya que es inevitable agarrar una adicción a conseguir más poderes, como si fuéramos Sylar en la serie "Héroes". Nuestras armas son casi de destrucción masiva y sus efectos los podemos ver en segundos, y pocas veces causar tanto desastre logró ser tan divertido. Correr entre la gente y al mismo tiempo usar nuestras garras tipo Wolverine para cortarlos en pedacitos se convierte pronto en un deporte.

Acá también se venden pirulines!

El juego no carece de ciertos problemas, como la dificultad de apuntar a nuestros enemigos en el medio del caos que nosotros mismos causamos todo el tiempo, la dificultad de ejecutar ciertos combos o habilidades mientras corremos, que nuestra configuración de poderes se pierda al cambiar nuestra apariencia o el hecho de que la historia a veces se hace medio confusa, pero todo eso se perdona de cierta manera ya que la jugabilidad es inmensa. Sólo me queda una conclusión después de todo esto: tomarse un taxi en Manhattan para hacer 5 cuadras: 20 dólares, bajar un helicóptero de guerra con nuestro látigo orgánico: no tiene precio.




Comentarios

Entradas populares